Tener un miembro descomunal ayuda mucho, sobre todo si eres negrata, no es ningún tópico os lo puedo asegurar, las blancas se vuelven locas, cuando observan semejante y colosal falo, se les caen los tangas y sus conchas palpitan y babean como un San Bernardo en el Sahara.
Cuando era un adolescente, lo veía como una enfermedad, las tías que me ligaba se asustaban y cerraban las piernas a cal y canto. Era horrible, tenía las palmas de las manos como las patas de un gato, ¡que de callos! Al final decidí poner cartas sobre el asunto, contratar los servicios de una profesional, para que aliviase ése quemazón de mis bolsas escrotales. Pedí consejo a un colega putero por afición, es todo un crack en lo referente a lumis, no hay club, piso, descampado o zona industrial que no conozca, es la guía CAMPSA del sexo. Me llevó a un piso a las a fueras de Barcelona, un piso con cinco señoritas que nos recibieron en lencería y con las piernas bien abiertas. La madame era un vieja gorda, con dentadura postiza… seguro que hacia unas mamadas de padre y muy señor mío, pero la verdad es que daba grima, tan colgajo por la cara, no quiero imaginarme como tendría que tener su panocha… nos presento una a una a todas las muchachas, entré con un calor brutal en mi entrepierna, vamos con un empalme bestial.
Escogí a una jamona blanquita de labios rosaditos humedecidos y carnosos… el tanga no dejaba nada a la imaginación, creía que iba a reventarme el seso bajo mi Calvin Klein.
Se abalanzó sobre mí como una gata salvaje, cuando quedó al descubierto mi “pequeño” Morfeo, abrió sus ojos como si jamás hubiese visto cosa más descomunal que aquella. - ¿Todo eso es tuyo muchacho? Creo que debería pedirte un pequeño plus, las he visto de todos los tamaños, texturas, colores, pero como ese mandingo… voy a necesitar un buen lubricante y aun así no sé si voy a ser capaz…
Que te diga eso una puta… ¡es para mandarla hacer gárgaras! ¡Pollas grandes las hay a cientos! Pero el tema es cuando te lo dicen múltiples fulanas y entonces dices ¡Joder! ¡Tengo una buena herramienta! ¡Ni las putas la quieren! Con los años y la experiencia adquirida, vas consiguiendo que pierdan el miedo y acaben tragando, ya no se me resisten así como así, pero lo mío me ha costado, no es tarea fácil.
Hay blanquitos que tienen buenos mangos, quizás no tan grandes como el mío, pero eso tampoco quiere decir nada, si no sabes moverte por muy buen cacharro que tengas, no sirve de nada, por suerte llevo el ritmo en la sangre y no tengo dificultad para hacer que las princesitas caigan bajo mi ombligo y eyaculen como las cataratas del Niágara.
